Nacido en una familia de inmigrantes judíos en Nueva York, el compositor estadounidense George Gershwin (1898-1937) comenzó su carrera como pianista de demostración para un distribuidor de partituras. A pesar de no tener una formación musical académica, se convirtió en uno de los compositores más brillantes del siglo XX, combinando magistralmente la música clásica y el jazz. Gershwin empezó escribiendo canciones populares junto con su hermano letrista Ira, produciendo muchos estándares del Great American Songbook, como ‘I Got Rhythm’ y ‘Someone to Watch Over Me’. Luego se volcó a la música de concierto, componiendo obras legendarias como ‘Rhapsody in Blue’ y la ópera ‘Porgy and Bess’. Su escritura única fusionaba los ritmos sincopados del jazz con las estructuras armónicas de la música clásica europea, creando un estilo típicamente estadounidense. Gershwin colaboró con muchas celebridades de su época, como Fred Astaire y Ethel Merman. Aunque su carrera se vio truncada trágicamente por su muerte a los 38 años, su influencia en la música estadounidense es marcada y perdurable. Una de sus últimas grandes obras, el ‘Concierto para piano en Fa’, ilustra su creciente dominio de la forma clásica mientras mantenía un estilo jazzístico propio. El legado de Gershwin continúa inspirando a músicos de todos los géneros, y sus obras siguen siendo de las más interpretadas y apreciadas en el repertorio estadounidense.